domingo, 24 de abril de 2011

INTEGRIDAD Y CONSECUENCIA

INTEGRIDAD Y CONSECUENCIA

Me decidí a publicar en un nuevo blog los escritos antiguos que no  fueron publicados en benadoinfo.blogspot.
Las razones  se expresan en el nombre de esta nota introductoria.
¿Qué es la integridad referida a un ser humano?
Creo que es la correspondencia entre lo que se piensa y lo que se manifiesta como pensamiento y la forma en que esto se expresa en su forma de vivir.
No se puede simultáneamente estar por    apoyar a los pobres y vivir con ostentación y lujo. La máxima de “vive como piensas o terminarás pensando como vives”, surge  como idea básica de lo que es la integridad.
No debe interpretarse  esto como que para apoyar a los pobres hay que vivir como los pobres, pero de ahí a la ostentación, el derroche y el lujo, hay un espacio enorme donde uno no puede perderse. No puede vivirse sólo para pasarlo bien  y  buscar la felicidad individual prescindiendo de todos los demás. Los políticos chilenos  han abusado hasta el extremo en  su falta de integridad y de allí en gran medida  el desprestigio de la política.
La consecuencia, es un concepto temporal aplicado a la vida humana. Se refiere a la trayectoria que una persona ha tenido en su vida y a la forma  como se ha conducido a través de las diferentes etapas. Cuando adolescente, cuando joven, cuando adulto y cuando viejo.
Ser consecuente es no renunciar a los principios y mantenerlos a lo largo de la vida.
No quiere decir que uno no pueda actuar equivocado, pero no puede renegar sin razones por lo que se declaró principios fundamentales en  una etapa de la vida.
Especialmente esto ha sido muy duro de aceptar para quienes nos incorporamos a la vida política en la primera mitad del siglo veinte. Nos ha sido muy duro de reconocer que nuestra absoluta confianza en que el capitalismo cedería su paso a una nueva sociedad socialista, más justa y equitativa, es una meta que no veremos cumplir en nuestra vida. Elevar la integridad y la consecuencia a categorías morales orientadoras de la vida tiene y tuvo un alto costo personal. Habrían sido valores imposibles de sostener si  no fueran acompañadas por  el  amor y la comprensión de  mi pareja y compañera de toda la vida, Maria Zulema. Son por lo tanto, valores compartidos durante toda una vida.
Tal vez  podamos argumentar que un sabio tan grande como Marx , tampoco pudo prever  que al capitalismo le quedaba capacidad de desarrollo a nivel global por más de dos siglos , como ahora lo apreciamos con una infinita mayor información que la que él dispuso. Efectivamente lo que se  incorporó  al desarrollo capitalista como  nueva tecnología y lo que ha significado el impacto  a la economía mundial de los grandes gigantes del mundo  retrasado , China , India , Rusia y Brasil , una mitad de la humanidad , y lo que está implicando  su incorporación al consumo para el resto del mundo capitalista, es algo que todavía está en pleno proceso..
No es una excusa para esa gruesa  equivocación, es una constatación que  el desarrollo económico es impredecible y que el conocimiento de la conducta humana cuando se aplica a miles de millones de seres, no es una disciplina científica.
Esta eliminación de la certeza ha servido de argumento y razón para que miles de combatientes por el socialismo se hayan transformado en buenos burgueses y hayan tratado de cambiar de objetivos a lo largo de sus vidas. 
Publicar lo escrito en  varias décadas  pasadas  es muy azaroso, No existía la computación y los textos están o en papel y revistas ya desaparecidas  o ni siquiera existen en el idioma español. En ese caso  habrá que recuperar los textos, a veces retraduciéndolos. Y la gran duda ¿ qué pasará con los blogs esos textos virtuales  cuando los autores desaparezcamos de la vida?
¿Existirán en un mundo virtual , como cadáveres  por mucho tiempo y podrán ser consultados de vez en cuando por  gente interesada? . ¿O desaparecerán junto con las empresas dueñas de  los programas de computación que les dieron origen?. No se trata sólo de los blogs  también están las imágenes y videos de youtube  y los grupos de facebook y quizá cuantas formas de comunicarse que irán apareciendo.
Para mi  el reexponer lo escrito es una prueba de consecuencia, de mi capacidad de análisis a toda prueba y de resistir presiones externas, aparte de las propias con respecto a la lealtad al pensamiento en cada período.
Escribí y publiqué muy poco. Primero está el período del gobierno de la Unidad Popular. Escribí dos artículos en una pequeña revista  llamada Indoamérica.
Uno de ellos fue recuperado por Pedro Holz , quien  tenía una fotocopia y la usaré para  reproducir el texto sin ninguna alteración .  El segundo artículo fue reproducido en francés por la editorial Maspero. Si no obtengo el original, deberé retraducirlo al español. Después, durante el exilio, hay dos artículos publicados por la revista  de Oscar Waiss, Pensamiento Socialista.
Uno de los artículos  me fue remitido por José Balaguer y trataré de subirlo al blog  como imagen, y si no puedo hacerlo, tendré que reescribirlo, sin cambios ni alteraciones.
Existe también un balance  de lo que sucedió en la Unidad Popular , en los años de exilio en Argentina . Lo envié a Monthly Review , la revista de Paul Sweezy y Harry Magdoff , pero no fue aceptado para  su publicación , tal vez porque  no les gustaron las conclusiones . El caso es que la gran amiga Bobby Ortiz , la tradujo al inglés y se conservó el original en español intacto . 
Después pasaré al período del exilio mexicano y de la revista Convergencia editada por Pio García . Allí publique varios artículos , más bien cortos , que rescataré intactos . Además uno muy principal fue recogido por Marcelo Schilling en un texto de dos tomos sobre la renovación socialista  que publicó  junto a Ricardo Nuñez .
Y finalmente llegaremos a la época de la computación en la cual hay numerosos artículos publicados en pequeñas revistas, a las cuales será más fácil tener acceso porque creo las ubicaré en la memoria del computador, en la cual al ir cambiando de un equipo a otro a través de los años, siempre exigí mantener en  el archivo los viejos textos.
Veremos que resulta y si hay  amigos interesado en leer cosas del pasado.

Ernesto Benado , Abril 2011

El sector productivo estatal en 1978

LOS  HOLDING   ESTATALES     Y 
EL   DESARROLLO INDUSTRIAL   DE   AMERICA   LATINA*
Julio   1978

Este trabajo fue presentado a un seminario que se organizó en Barcelona en 1978.
  • Hacía justo un año que habíamos llegado a Londres con mi esposa después de los 20 meses en prisión en Argentina. El WUS. Organización que nos otorgó una beca me permitió matricularme en el Imperial College en su Departamento de Management Science, donde permanecí 4 años hasta  conseguir el post grado.
  • Desde que ingresé al College  pensé que debía aprovechar la experiencia adquirida durante los años del Gobierno de Allende , para incorporarlo a la tésis que debería elaborar .Esa tésis , con un título muy largo en Inglés se editó en Abril de 1981, y desarrolla más extensamente lo expuesto en este artículo .
  • El artículo que escribí a máquina lo presenté en el seminario de Barcelona , y una copia , viajó conmigo hasta mi regreso a Chile 10 años más tarde .Esa copia fue escaneada para subirla al blog donde acumulo estos trabajos antiguos.
  • No es a mí, 30 años más tarde ,juzgar si las ideas expuestas  tienen al presente algún valor .Pero como la idea de este blog es demostrar la consecuencia a lo largo de una vida , creo que puede resultar interesante ller los enfoques intelectuales que teníamos después del Golpe militar y los primeros años de exilio , cuando aún esperábamos que con el retorno de la democracia en Chile , volveríamos a emprender nuestra marcha hacia el socialismo y la libertad.Diciembre de 2010


Los gobiernos militares  en América Latina  al aplicar las teorías económicas más reaccionarias  han prácticamente disuelto  una serie de organismos estatales  creados durante o después de la Segunda Gue­rra mundial . Se trataba , en general, de organismos  destinados a intervenir  en distintos sectores económicos como la agricultura , la industria y el comercio exterior . Sin tratar de defender estas ins­tituciones, pues muchas poseían  grandes defectos, hay que recono­cer que constituyeron  serios esfuerzos  por superar el atraso y la miseria  dentro del marco de economías capitalistas. Cuando  los militares  abandonen  las funciones  de gobierno  y América Latina  vuelva a enfrentarse  seriamente con sus problemas reales  como son el bajo crecimiento económico , la miseria , el desem­pleo  , los desbalances del comercio exterior, etc. , habrá que crear nuevas instituciones  económicas que reemplacen a las abolidas  . Tal vez, la posibilidad  de crear estos nuevos organismos usando estruc­turas modernas y perfeccionadas  sin  tener que basarse forzosamente en  las ya existentes  será una de las muy pocas ventajas  derivadas de la presencia militar  en los gobiernos.
Entre los organismos  prácticamente abolidos - o en vías de disolución-hay que mencionar la CORFO (Corporación de Fomento de la Producción ) chilena que era una de las corporaciones  de desarrollo industrial más antiguas  a escala mundial . Fundada en 1940 tenía una gran autonomía y era a la vez un ministerio de industrias, un banco de fomento  y un consorcio - u holding - propietario de alrededor de 100 empresas en distintos sectores  económicos.
El gobierno del presidente Allende  utilizó ampliamente la estructura existente de la CORFO  en aquella época.  Ya a partir del primer año del gobierno ( 1971 ) se comprobó que CORFO no tenía capacidad para administrar o dirigir el naciente sector industrial estatizado. Se hicieron modificaciones  en su estructura tratando de crear mecanismos.
operativos de dirección y  planificación industrial  a corto plazo. Al final del gobierno -Septiembre de 1973- se había acumulado una notable experiencia práctica para el manejo del sector  y también algunas  enseñanzas teóricas  que pueden ser de utilidad para otros países del continente.
¿'Cuáles fueron los  problemas encontrados en la estructura de CORFO para  dirigir las industrias estatizadas?
La CORFO, como casi todos los ministerios de América Latina , era fundamentalmente una oficina que tramitaba papeles . Estos se movían de una oficina a otra hasta que , en un lento proceso , se adoptaba un decisión  que, siguiendo el curso inverso , debía llegar hasta algu­na pequeña  oficina operativa que , o traspasaba dinero  ( en préstamo, aporte o donación  ) o traspasaba algún bien ya existente o que , en la mayoría de los casos , dirigía un nota a otro organismo estatal o privado.
Las empresas que desde antes dependían de CORFO, llevaban  una vida independiente y no controlada . Se sabía de ellas cuando, una vez al año, solicitaban nuevos fondos, ya sea para cubrir las pérdidas o para un aumento de capital. Algunas copias de memorias y balances, más algún informe de auditoria, era todo lo que en el archivo de la así  llamada Gerencia de Filiales (subsidiarias) de CORFO se sabía sobre determinada empresa industrial.
Si alguna nueva idea daba origen a un proyecto industrial, la idea daba vueltas por pasillos y oficinas hasta que eventualmente y sólo después de un largo tiempo  se tomaba alguna decisión y se trataba de contratar el diseño y cálculo y posteriormente de adquirir la maquinaria y las instalaciones. Este lento proceso no ocurría por falta de recursos, pues muchas veces  había fondos disponibles en moneda nacional y extranjera. Tampoco la demora  dependía en gra­do importante  de la eficiencia o el empeño de los funcionarios. Cuando se hizo un estudio teórico sumando todos los tiempos formalmen­te necesarios, desde que se tomaba una decisión  hasta que se podía cancelar la cuota  al contado para embarcar una maquinaria , este plazo era cerca de un año.
Ante la urgente necesidad de promover y materializar nuevos proyectos, de administrar eficientemente las empresas estatizadas y de coordinar el sector industrial con los otros sectores de la economía, se crearon dentro de la estructura de CORFO, comités sectoriales por rama in­dustrial y se usaron  las grandes empresas  estatales ya existentes desde antes , para dirigir Las plantas que les estaban más directamen­te vinculadas . El esfuerzo predominante de estas medidas fue inde­pendizar, hasta donde el marco legal lo permitía, las industrias estatizadas, de la llamada estructura de CORFO central. Resultado inmediato fue la aparición de una nueva burocracia, para­lela a la anterior, que si bien tenía funciones más específicas, de­jaba  que desear en cuanto a eficacia.  Las empresas industriales esta­tizadas consideraban al nuevo aparato de dirección industrial como un mal necesario, al que forzosamente había que recurrir para solucionar los problemas presupuestarios, conseguir créditos de inversión u obte­ner cuotas de materia prima o divisas, cuando éstas  empezaron a escasear.
El nuevo sistema de dirección industrial jugó un papel importante en la orientación política de las diferentes ramas industriales en el muy agitado período de expansión  del área estatizada» En contadas ocasio­nes prestó también utilidad para una administración eficiente. La gestión  de las empresas fue más exitosa cuando se hizo a través de las grandes corporaciones industriales ya existentes, o sea, usando sociedades anónimas con estructuras jerárquicas bien establecidas y, con suficiente capacidad técnica y financiera. Es este último tipo de experiencias el que resulta de mayor interés para  un estudio más pro­fundo.
El problema a analizar es una forma de administración para el sector estatizado de la industria en un país en desarrollo. No se trata de analizar como debe administrarse  cada industria en que el Estado es dueño total o parcialmente, en forma individual, sino como puede o debe administrarse un conjunto de empresas. Son problemas diferentes pero, como se verá, tienen un punto de convergencia: las grandes corporaciones modernas tienden a estar formadas por multitud de empresas» Sería perfectamente lícito considerar, y en los hechos hay quienes así lo plantean, que este tipo de discusiones sólo podrá resolverse cuan­do el sistema social sea cambiado  y un nuevo tipo de hombres y un nue­vo tipo de instituciones reemplace a los actuales. Sin embargo , esta actitud  tiene dos argumentos en contra . El primero es que cualquiera sea el curso que adopte el cambio social, habrá un período de transi­ción  más o menos largo (y más largo aún si se requiere trabajar con hombres nuevos) Durante ese período de transición  se requieren orga­nismos económicos y sociales que se adapten al período de transición, que sean herramientas útiles  para el cambio y no simples organismos burocráticos. Los países en desarrollo necesitan crear sectores estata­les de la economía y lo que pueda lograrse  para mejorar su eficiencia productiva contribuirá a mejorar su imagen ante los trabajadores y a crear nuevas condiciones para el cambio social. Sectores estatales burocratizados e ineficientes, no producen grandes crisis en los países capitalistas, en cambio  desprestigian las perspectivas de nuevos sistemas en que el Estado juegue un rol económico hegemónico. En segundo  lugar , es un hecho que los países con economía centralmen­te planificada enfrentan problemas muy similares para la administración de los diferentes sectores industriales , lo cual indicaría que hay ciertos problemas estructurales , de relaciones organizativas  y técni­cas  que tienen cierta independencia con respecto al cambio social, o, por lo menos, en la primera etapa de este cambio .
Es por estas razones que el estudio de las formas de administración para conjuntos de industrias en los sectores estatizados mantiene su importancia pese a los argumentos de tipo ideológico.

II

En los países europeos de economía mixta se descubrió el éxito del primer y mas antiguo holding estatal-el IRI en Italia-(Istituto per la Riconstruzione Industríale ) en las postrimerías de la década del sesenta .Este descubrimiento  se impuso por sí mismo pues los éxitos del IRI fueron realmente muy grandes  en la post guerra. La colección  de estudios publicados en 1972 bajo la dirección de Stuart Holland  en la Universidad de Sussex fue la primera evaluación de conjunto de la estructura del IRI y es allí donde se plantea por primera vez que el IRI puede ser el embrión de un nuevo tipo de orga­nización para el sector estatal de la industria . En esos mismos años una serie de países en que los partidos socialdemócratas jugaron un papel de gobierno  crearon organismos que eran, o copias directas o variaciones, sobre la estructura del IRI. Así, Suecia, Francia, Gran Bretaña, Australia, Canadá, Alemania Federal, entre otros países crearon organismos parecidos , sujetos , claro está , a sus propias contingencias y particularidades*
El modelo IRI. , como se lo ha llamado, tiene ciertas características que es útil  sintetizar:
El IRI es una estructura multisectorial, o sea, agrupa empresas de diferentes  ramas industriales y de servicios.
Las empresas se administran por si mismas y con independencia, sólo su estrategia a mediano y largo plazo es decidida centralmente por el IRI.
El IRI posee un reducido equipo central de expertos, de elevado nivel empresarial.
El IRI divide su estructura en sub.-holdings, o sub.-conglomerados que agrupan a las industrias según  el sector o rama industrial.
 El IRI. mantiene el 100 % de la propiedad sobre la estructura cen­tral y sobre las empresas que hacen de cabeza de cada sub.-holding, pero acepta participaciones , incluso mayoritarias , del sector pri­vado a nivel de las empresas operativas.
El IRI da una gran importancia al manejo empresarial de sus compa­ñías, es decir, trata de cumplir los objetivos que le fija el estado, pero una vez que estos objetivos le son fijados , actúa con un criterio predominantemente empresarial .
Fijadas estas características, muy generales, del modelo IRI, no debiera sorprender que muchos de los análisis de la estructura de las grandes corporaciones privadas, calcen adecuadamente al modelo IRI.
III

Existe una considerable literatura sobre la estructura de las grandes corporaciones privadas y sobre las causas que han determinado esas estruc­turas. La gran mayoría de esos estudios  se han hecho en la década del 60 y en los primeros años de la década actual. Las ideas básicas que se expondrán  sobre las diferentes formas de estructuras en las gran­des corporaciones, corresponden a las ideas de Oliver E. Williamson de la Universidad de Pennsilvania.
Se ha llegado actualmente a la conclusión  que las grandes corporacio­nes privadas cambian su estructura o forma  llamada UNITARIA (forma-U) por una nueva estructura multidivisional (forma -M) cuando su tamaño supera cierto límite. La llamada forma-U  es la más lógica y elemental para  una empresa.
Consiste en dividir la estructura  de la compañía según las principa­les funciones que en ella se ejercen, por ejemplo, producción, ventas, finanzas, ingeniería, etc. A cargo de cada función hay un ejecutivo que es responsable  ante el ejecutivo máximo de la empresa. Este es el encargado de coordinar en el nivel superior, todas las funciones. Hacia abajo, cada función puede ampliar su estructura subdividiendo a su vez las actividades en nuevos niveles. Por eso se dice que una empresa con forma -U crece en sentido radial. Como la capacidad de un empleado de controlar otros empleados que trabajan  en el nivel inme­diatamente inferior es limitada, el crecimiento de la compañía implica automáticamente el aumento de los niveles de dirección. Si las de­cisiones deben tomarse pasando por los sucesivos niveles  desde abajo hacia arriba, mientras más niveles, mayor el tiempo y el retraso en tomar las decisiones. Es además inevitable  que la información transmitida de un nivel a otro  sufra deformaciones a medida que se comunica de un nivel a otro. Así, al llegar la información  al ejecutivo superior, y a la vez coordinador de las funciones, se ha perdido, no sólo oportunidad, sino también  exactitud  en las deci­siones. Llega así un momento en que si la empresa debe seguir crecien­do  y desea mantener su eficiencia, debe obligadamente  cambiar su estructura y pasar a la llamada forma -M
Hay numerosos otros factores  que influyen en este proceso, pero lo descrito es lo principal para  este estudio.
No  es difícil reconocer  en los problemas de la forma -U gran parte de lo que sucede en los organismos clásicos de la administración esta­tal, algunos de los cuales se reseñaron  al mencionar el funciona­miento de la CORFO chilena.  Si estos  problemas  resultan graves para una estructura  administrativa y no productiva, resultan mucho más graves aún  al aplicarse a las empresas manufactureras donde las deci­siones deben implementarse continuamente y los errores de información repercuten  con mayor gravedad.


La forma- M, que fuera primeramente desarrollada por las grandes empre­sas Dupont y General Motors  , consiste básicamente en dividir la em­presa  según un criterio  material , por ejemplo , según la geografía del país  , según el producto o productos  que se fabriquen , según los insumos principales , etc.  Dividida la empresa según alguno de estos criterios, cada división se organiza según el esquema de la forma-U, es decir , estructurando sus actividades según las funciones principales en cada división .  En esta forma cada división  es en si una empresa o compañía completa, pero cuya estrategia general es fija­da por la corporación en su conjunto. Cada división es lo que se podría llamar una quasi - empresa, a la que le falta la función de plani­ficación estratégica. Las divisiones coordinan sus actividades en la persona del ejecutivo máximo de la corporación  quien dispone de todo un equipo asesor  muy seleccionado  que le permite, simultáneamente, fijar una política de largo alcance para cada división y revisar las decisiones más importantes, en forma que el interés del conjunto prime sobre el interés parcial de cada  división.En la forma-M también se presentan problemas estructurales cuando el tamaño de la empresa - el número de divisiones - crece desmesuradamente Pero el limite es considerablemente superior  al límite de eficiencia de la forma -U . El problema de mantener bajo control las actividades de las diferentes divisiones es constante  y buena parte de la actividad del coordinador y su equipo asesor debe dedicarse a este objetivo. Principalmente con este fin, el equipo asesor ejerce ciertas funcio­nes centralmente, la más común de las cuales es la auditoria o inspección periódica de las empresas. Hay también  otros servicios empresariales que se pueden prestar centralmente.
No es difícil reconocer el parecido que esta forma-M de las grandes corporaciones privadas tiene con la estructura reseñada someramente para el modelo IRI. Aunque claro, las empresas del modelo IRI   tienen su propio estatuto legal y su propio consejo directivo, mientras las divisiones en la forma-M pertenecen 100% a la empresa madre  y no tie­nen por que tener un estatuto legal aparte.
Podría así concluirse  que, después de una búsqueda pragmática, tan­to los sectores privados como  estatal de las economías desarrolladas han llegado  a estructuras o esquemas similares  de administración empresarial. Lo que podría discutirse es si  ese esquema o modelo es aplicable a las economías en desarrollo o bien con que variaciones podría aplicarse.

IV

La denominación corriente para el nuevo tipo de organismos estatales, usando la terminología inglesa, es la de holding estatal. Sin embargo estrictamente la estructura  para el sector industrial no puede ser la de un simple holding, pues el holding representa la forma menos controlada de un grupo de empresas. Como lo explica Williamson, un holding es prácticamente una federación de empresas en que no se ejer­ce control alguno mutuo  y cuyo  único rasgo común es el de pertenecer a un mismo grupo accionario . Por el contrario, el holding estatal exige un control estricto de las empresas respetando su independencia operativa. Si el modelo IRI se continuará llamando en castellano holding , o bien se usa la expresión  "conglomerado" o alguna otra  terminología , es algo aún por decidirse.
Al aplicar este tipo de organización  estatal a la administración del sector industrial de un país en desarrollo  deberán cumplirse dos obje­tivos básicos: el crecimiento rápido  del sector  y el mantenimien­to del control sobre las empresas  para que cumplan los objetivos del Estado a largo plazo.  Los problemas del crecimiento son los más importantes y urgentes  en relación a la estructura que deberá tener el conglomerado. Los problemas de control pueden implementarse en diversas formas  y adoptarse sobre la marcha, pero siempre subordi­nándolos al criterio principal que es el de facilitar el crecimiento rápido.
El crecimiento del conglomerado estatal puede hacerse siguiendo 4 vías principales:
Aumentando  la producción en cualquiera de las plantas existentes
Desarrollando nuevos productos o tecnologías en las plantas exis­tentes.
Creando nuevas plantas y/o empresas en base a nuevos proyectos o nuevas tecnologías. Esta vía puede implicar una mayor diversi­ficación y una descentralización para servir regiones menos desa­rrolladas,,
Mediante la absorción  de industrias existentes  del sector pri­vado (o de otros conglomerados estatales) que sea necesario incorporar por razones socio - económicas.
Con referencia a las tres primeras vías ( a , b , c ) el holding estatal puede promover actividades con un horizonte de planificación mayor y aceptando rentabilidades a más largo plazo  que las corporacio­nes privadas. Lógicamente la cantidad y variedad de proyectos  potencialmente aceptables para el conglomerado es grande „ Esto significa la generación de una gran trabajo de análisis de nuevos proyectos  y también  de una concordante capacidad de diseño y construcción  de aquellos que sean aceptados. Siendo la capacidad  de ingeniería de proyectos uno de los recursos escasos en los países  en desarrollo, será tarea importante del conglomerado  estatal asegurar dentro o fuera de su estructura ese tipo de recursos, a riesgo de  retrasar el crecimiento  del sector industrial en su conjunto.
Con respecto a la cuarta vía hay que señalar que mientras la corporación privada está en condición de decidir si acepta o no la absorción  de una empresa que no pertenece al conglomerado , el holding estatal está  prácticamente obligado a aceptar la incorporación de ciertas empresas , si el gobierno se lo solicita. En la mayoría de los casos estas empresas tendrán una estructura deficiente y antieconómica. La experiencia indica que este tipo de incorporaciones no es un hecho  aislado en la vida de un conglomerado estatal , sino un hecho repe­titivo  que influye fuertemente en su estructura. Y esto es comprensible pues,  si cualquier sector del holding está expuesto a recibir en forma imprevista responsabilidades financieras, administrativas y técnicas, necesariamente  su estructura deberá estar adaptada  dispo­niendo de reservas en los recursos  correspondientes. Un análisis  detallado de este problema lleva a la conclusión  que si estas reservas de recursos, humanos y materiales, se realiza a ni­vel del tope de la pirámide (grupo asesor  del coordinador máximo) se cae en los mismos defectos estructurales que se relacionaron con la forma - U. Queda  la posibilidad de acumular y prever recursos a nivel de los sub.-conglomerados ( o sub.-holdings ) y también la or­ganización de nuevas empresas destinadas a dar servicios especializados a las otras empresas del holding.  Estos servicios son preferentemen­te los requeridos por aquellas empresas que se incorporan a la estructu­ra  por razones socio-económicas.
Se trata así de eliminar la formación de una burocracia  inactiva, pues desde el momento en que se constituye una empresa de servicios es posible aplicar en ellas normas de control y eficiencia-comunes al resto del conglomerado. Esta aplicación resulta muy difícil de llevar adelante si las actividades  no se estructuran en forma em­presarial.
Las empresas de servicios pueden proporcionar una gran variedad de  servicios especializados , entre ellos : consultorías , reali­zación de proyectos de ingeniería básica y de detalle , construcción e instalación de industrias , manutención , investigación operacional, computación , auditoria , transporte y distribución , ventas al exterior , etc.
Las empresas de servicios  permiten acumular capacidad de gestión para otras empresas y también para nuevos proyectos.
Si se  desea mantener la eficiencia del conglomerado, es importante que los servicios puedan cobrarse según los precios comerciales vi­gentes  en el mercado nacional o internacional y que las empresas de servicios del conglomerado  puedan vender sus servicios fuera de éste, respetando la prioridad de las empresas  propias « Hay una multiplicidad de  diferentes fórmulas para  cobrar los servicios dentro del holding,   pero el recién indicado parece ser el más sen­cillo y eficaz.
En un holding grande - que tenga varios sub.-holdings -es posible equilibrar las mutuas prestaciones de servicios, distribuyendo las empresas entre las distintas ramas del conglomerado. Se hace así posible una compensación virtual que no sobrecarga excesivamente a un sub. Conglomerado con respecto a los otros.
Con el  objeto de mantener en todo el holding normas comunes de economía y eficiencia - que se extienden también a las llamadas em­presas de servicios- el "costo" de la incorporación forzada de una empresa al conglomerado debe ser subsidiado por el gobierno , can­celando los servicios que  se le presten hasta que alcance un pun­to de autofinanciamiento o  Esta es prácticamente la única forma en que la incorporación de empresas antieconómicas o con graves deficiencias de estructura no será resistida por el conglomerado* Análogamente , cuando el conglomerado decida iniciar un nuevo pro­yecto , en vez de impulsarlo desde la cúspide de la pirámide o haciéndolo depender del grupo asesor , será conveniente , desde sus primeras etapas darle la forma de una  nueva empresa del conglo­merado y que tenga un vínculo claro  de dependencia y control  con uno ótro de   los subconglomerados.  Si esto no fuera posible de inmediato puede encargarse a una empresa ya existente que dedique parte de sus recursos humanos al nuevo proyecto con miras a independizarlo tan pronto como sea posible.

V

El concepto de eficiencia de las empresas del holding estatal está determinado por el servicio  que las empresas presten al público directa o indirectamente. Como muy bien dice Stuart Holland, "el conglomerado estatal debe ser mirado como una corporación en que los accionistas son los ciudadanos de la nación " Como el interés de los ciudadanos es  tener empresas eficientes se requiere contar  en ellas con directivos empresariales -ejecutivos, administradores o como quiera llamárselos - que sean eficientes pues ellos son determinantes en la marcha  y el éxito de las empresas . Esto rige tanto para empresas del sector publico como en el sector privado .La eficiencia  de los ejecutivos depende en gran parte-usando un criterio estrictamente pragmático - de la posibilidad de vincular su compensación global con la eficiencia  de la empresa» Habrá también que  determinar  en que forma se produce la optimización entre el costo  del servicio prestado, lo que el publico recibe de la empresa  y lo que ella significa para la economía en general. Esta determinación es una labor que debe determinarse de acuerdo con las características y valores de cada uno de los países en desarrollo» El hecho que el holding estatal se base en empresas relativamente independientes , con su propio  estatuto legal y con su Consejo de Administración ( que en los casos de propiedad mixta incluye represen­tantes del sector privado ) permite aplicar sistemas de participa­ción de los trabajadores a todos los niveles del conglomerado , a saber , los consejos de las empresas operativas ( y las de servi­cios ) , los consejos de los sub. conglomerados (que agrupan ramas completas ) y también a nivel del Consejo General del conglomerado.



RESUMEN Y CONCLUSIONES
La experiencia del IRI y de otras instituciones estatales creadas en base a su modelo  ha hecho surgir en forma embrionaria un nuevo tipo de organización que permite administrar en forma más eficiente el sector estatal de la industria., Ese modelo permite la competencia en un plano de igualdad con las grandes  corporaciones privadas , muchas de las cuales  están adoptando la forma de empresas transna­cionales .
El modelo IRI, con ciertas variaciones estructurales, podría apli­carse con éxito en los países en desarrollo . Las líneas de  organi­zación de estos holdings estatales  se aproximan a las así llamadas formas multidivisionales de estructura utilizadas por las grandes corporaciones de los países desarrollados.  La forma más favorable parece ser la organización de sub. conglomerados a base de ramas especializa­das de la industria  y la creación de empresas de servicios que per­mitan acumular recursos  humanos y materiales  , a nivel de los sub.-conglomerados La creación de numerosas empresas de servicios , que no ha sido el caso corriente  en los holdings estatales de los países desarrollados, parece ser una condición casi indispensable en los países en desarrollo.
Las relaciones inter empresas  del conglomerado deben regirse por prácticas comerciales (cobro de los servicios intercambiados) y cuando se trate de la incorporación forzada de una empresa en mal estado  empresarial , el Estado debe subsidiar su recuperación cancelando al conglomerado los servicios que se deba usar hasta su recuperación. El contar con  conglomerados estatales bien estructurados no resuelve por si solo el problema del desarrollo industrial de un país , pero resulta claro que contar con organizaciones eficientes es condición necesaria para estimular el crecimiento económico y para implementar la participación efectiva de los trabajadores en la economía  nacional

El proceso chileno , su transición y la represión Enero de 1975

TRANSICIÓN Y REPRESIÓN
¿Qué sucede cuando en un país capitalista y poco desarrolla­do se suspenden las medidas represivas del estado burgués?.
La respuesta a esta pregunta, es uno de los aspectos más interesantes del proceso ocurrido en Chile durante los tres años del gobierno de la Unidad Popular y el Presidente Allende.
Es en relación a esta pregunta que se analizarán algunas experiencias ocurridas durante ese período y se tratará de lle­gar a conclusiones, que, aunque no resulten novedosas, pueden ser de utilidad para el movimiento obrero y sus futuras luchas.
Si bien no está claro que en Chile se inició un real pro­ceso de tránsito al socialismo, ya que la clase trabajadora nunca dispuso del poder para modificar la sociedad capitalista, puede decirse con certeza que en Chile dejó de funcionar la dictadura burguesa al faltarle la principal herramienta represi­va: el poder ejecutivo, que es a la postre, el encargado de apli­car materialmente las disposiciones legales, administrativas, ju­diciales y policiales que dan forma a la represión del estado burgués.
Durante cierto período, tal vez de dos años, en Chile no hu­bo dictadura de la burguesía, pero tampoco se implantó un poder popular, ni una dictadura del proletariado. Se produjo entonces un interregno casi único en la historia de las luchas sociales, un período en que las clases sociales actuaron con un grado de libertad y espontaneidad raras veces conocido en la época capi­talista.
La Burguesía chilena, desplazada del gobierno y de los más importantes cargos de la administración pública, vio como esca­paban a su control los instrumentos clásicos de enriquecimiento: el sistema bancario, Ias empresas industriales monopolistas, el comercio exterior y la distribución de los artículos de consumo popular y reaccionó como si en realidad el país estuviera frente a un tránsito acelerado al socialismo.
La burguesía cambió sus hábitos políticos: una pequeña par­te emigró al exterior, otra parte abandonó paulatinamente la legalidad y se dedicó a organizar el sabotaje y la conspiración armada. Otro sector, tal vez el más lúcido, comprendió que el gobierno de Allende era transitorio y trató de ganar tiempo, de adaptarse a las nuevas reglas del juego subsistiendo con sus em­presas a cualquier precio, esperando el cambio de régimen.
La clase obrera urbana recibe un gran impacto derivado del proceso político. También sufrió el gran espejismo de estar an­te un real proceso de tránsito al socialismo, también creyó dis­frutar de la casi totalidad del poder y reaccionó como si real­mente ejerciera ese poder. | Y cómo no ceder ante el espejismo! ¿ acaso no veía a los patrones atemorizados adentro y afuera de las fábricas? ¿no estaban las puertas abiertas en toda oficina pública a que concurría una delegación sindical y los funciona­rios corriendo para atender sus peticiones? y ¿quién podía resis­tir la ilusión de las gigantescas manifestaciones populares-pacíficas y disciplinadas- que no eran ni vigiladas ni contenidas por ninguna fuerza policial?.
En cuanto a la pequeña burguesía- en su amplia gama de capas y sectores- reaccionó en la forma clásica; un sector pequeño buscó colaborar con el gobierno y la gran mayoría, permaneció neutral. Después, a medida que el proceso avanzó no pudiendo el gobierno mantener el control y la autoridad, las capas medias se van volcando mayoritariamente contra él, van aceptando el liderazgo de la burguesía y terminan transformándose en los sectores más antagónicos y militantes contra el gobierno»
A este cuadro de las «clases sociales urbanas, habría que agregar el de los partidos políticos que las representaron y que vivieron también un período de absoluta libertad, y dándose en ellos las más variadas tendencias y matices. Sin embargo, lo que aquí interesa destacar, no es la reacción de todas las clanes sociales y de todos los partidos políticos, sino solamente el efecto que éste singular período libertario tuvo sobre la clase obrera ur­bana y de su relación con los partidos obreros mayoritarios que la representaron y dirigieron durante ese período (el PC. y el PS.).

Libertad y participación.-
Como resultado del interregno de poder, los trabajadores disfrutaron además de las libertades democráticas tradicionales, de las siguientes garantías y derechos:
A)   Libres del temor
Por primera vez y por un período prolongado el pueblo chileno
vivió libre de temor.  Ni en las poblaciones, ni en los sindicatos, ni en las organizaciones políticas, existía sistema represivo al­guno, la policía civil  (y la policía política que forma parte de ella) estuvo dirigida por un primer jefe socialista y un segundo jefe comunista dejando de ejercer la represión política» La in­filtración y el soplonaje que son tareas habituales de las poli­cías de loe países capitalistas, dejaron de ser labores merito­rias en los cuerpos policiales chilenos. Los pobladores, por primera vez,  podían dormir tranquilos ya que ninguna fuerza po­licial podía (o tenía interés) sacarlos de sus casas de día o de noche; nadie podía golpearlos o maltratarlos impunemente y cuando un hecho de este tipo ocurrió, (Población Lo Hermida) costó los cargos tanto del primero como del segundo jefe de la policía.Los trabajadores pudieron así no sólo actuar con absoluta libertad, sino que también libres de temor.

B) Libertad de Organización.     
Casi corno una consecuencia de lo anterior, puede decirse
 que en Chile rigió la más amplia oportunidad para organizarse polí­ticamente
 y para expresar las ideas, oralmente o por escrito.
Cualquier grupo de personas podía reunirse en el interior de las empresas, en sus locales sociales, en los casinos, en los sindi­catos, en los clubes, o en las casas particulares para discutir cualquier cosa.
Las organizaciones políticas, incluso las más
pequeñas, editaban periódicos y revistas o bien, encontraban la forma en que sus ideas se difundieran en alguna publicación vin­culada al gobierno. La editorial del estado, dirigida con crite­rio amplio, editó gran cantidad de libros y folletos de todas las tendencias que se vendieron en las industrias a precios muy bajos. Demás está decir que las mismas garantías y derechos eran ejercidos por los opositores y reaccionarios que prepararon el golpe.

C)        Propiedad absoluta del empleo.-
 Si bien las leyes de inamovilidad tuvieron su origen en los gobiernos anteriores, esas le­yes permitían, mediante un pago relativamente pequeño, despedir a cualquier trabajador. Sólo a partir del gobierno de la UP. se produce en la práctica la propiedad absoluta del empleo, ningún patrón  se atreve más a despedir arbitrariamente a un trabajador ya que el conflicto que de ello se derivaba, conducía inevitable­mente a la requisición de la industria y a su incorporación al área social, Los trabajadores de las empresas estatales o en vías de estatización, gozaban de la más absoluta inamovilidad como un asunto de principio. La expansión económica, las obras públicas y los planes de construcción popular, disminuyeron drásticamente la cesantía y ya a partir de 1972, se produjo una sostenida situación de empleo pleno que influyó poderosamente en la actuación de la clase trabajadora.

D)   Participación
 La participación de los trabajadores en la di­rección de la economía, se inició tímidamente con la constitución de los consejos de administración en las empresas estatizadas y en la aplicación de principios de co-gestión gobierno-trabajadores para su manejo. Sólo algunas empresas, muy pocas, se incorporaros de hecho al sistema de autogestión. En todas las otras, el ejecu­tivo principal era designado por el gobierno y éste se reservaba el derecho a decisión (o veto) en los aumentos generales de sala­rios, en la fijación de los precios de venta y en el plan anual de producción (que incluía las nuevas inversiones, los créditos, etc.) Sin embargo, en la práctica, los trabajadores fueron presionando por la vía de los hechos e imponiendo su criterio incluso en esas materias, removiendo a los gerentes y  presidentes, ocupando las em­presas para conseguir aumentos o impedir fusiones o traslados de las plantas, obteniendo asignaciones de materias primas por encima de las cuotas, o bien, obteniendo la asignación de contratos u ór­denes de compra que les aseguraran la plena ocupación de la capa­cidad instalada de la industria.
      La participación ascendió en el último año por una doble vía; la burocrática   
      y administrativa, a través de los Consejos Secto­riales de cada rama industrial, en el Consejo de la Corporación de Fomento y de los asesores laborales de los distintos ministerios, pero se amplió también, por la vía de los organismos de ma­sas que fueron estructurando la participación a nivel de poblacio­nes, de barrios, de distribución de alimentos (JAP) y de los  cordones industriales.
A estos derechos básicos de que disfrutaron los trabajadores hay que agregar la posibilidad de que disfrutaron los ciudadanos extranjeros a participar activamente en el proceso chileno. Los extranjeros pudieron ocupar, sin limitaciones, los cargos públi­cos, las funciones dé interventores de empresas o de jefes secto­riales en la industria, pudieron asesorar los ministerios y orga­nismos autónomos del estado, pudieron militar y ser dirigentes en los partidos políticos populares.
Situación dual.- Se ha hecho esta reseña de los derechos y liber­tades populares para establecer el contexto general en que pudo desenvolverse la clase trabajadora, sin embargo, es necesario señalar que si bien las  clases sociales urbanas estaban convencidas de que se vivía un auténtico proceso de transición al socialismo, en la realidad, se vivía una situación dual. En el interior de las fábricas estatizadas regían los planes del gobierno y la democracia de las asambleas ,produciéndose para sa­tisfacer las necesidades del pueblo y el dinero empezaba a no te­ner valor. Si la fábrica tenía déficit (o pérdidas), se opinaba que éste se debía a causas ajenas a la empresa y otras autoridades superiores debían asumir la responsabilidad por ellas. Saliendo fuera de los muros de las fábricas el dinero volvía a ser casi todo. Los productos que escaseaban y que no se podían obtener en los economatos o en los negocios estatales, se vendían a precios altísimos. Además, si una industria producía un bien de consumo, por ejemplo textiles, y los obreros de esa fábrica tenían el de­recho ya adquirido en sus contratos de comprar una cuota de esos  productos a precio oficial, se encontraban con que esa mercadería valía afuera cinco o diez veces más y que su sola venta les repor­taría más de un mes completo de salario.
Se daba el caso que si un buen obrero especializado pedía licencia por una semana y dedicaba su tiempo a hacer colas, la cola del lienzo para las sábanas, la cola de los pollos, etc. ganaba en la reventa de esos productos varias veces el salario perdido.
Los trabajadores eran así solicitados por dos realidades dis­tintas y por altas que tuvieran sus conciencias políticas y de cla­se, esas realidades hacían crisis en el seno de sus hogares en los cuales se apreciaba la diferencia de ingresos entre aquellos que se mantenían fieles a las normas  "socialistas" y aquellos que ce­dían a las normas "capitalistas".
Esta dualidad se mantuvo durante todo el proceso y es impo­sible analizar lo que sigue sin tener presente esa caracterís­tica esencial de la experiencia chilena.
Régimen de dos partidos.- La Unidad Popular fue más que nada una alianza electoral y no un mecanismo de gobierno. Por eso, lo que principalmente rigió en el seno de la clase obrera, fue la alianza P.C-P.S.  Si bien estos dos partidos tenían una estructura distinta, principios orgánicos y políticos diferentes, llegaron a alcanzar una influencia muy pareja entre los trabajadores y puede decirse que a partir de las elecciones del Consejo Directivo de la CUT, en Marzo de 1972, hasta el fin del gobierno de la UP, en Septiembre de 1973» los problemas básicos de los trabajadores se resolvieron por acuerdos entre la cúspide comunista y la cúspide socialista.
Aun cuando los problemas se arreglaban entre ambas jerar­quías superiores, por abajo se desarrollaba una guerra sor­da entre los militantes de ambos partidos. Los conflictos esta­llaron en un comienzo por el control de los cargos más importantes en el seno del gobierno, siguieron después por el control de las gerencias y administraciones en las grandes empresas del estado, continuaron por los cargos de interventores en las indus­trias que se estatizaban y siguieron con las empresas medianas y pequeñas que se iban requisando. Guando una empresa se "asignaba" a un partido (o sea, el administrador que se designaba era militante del P.C. o del P.S.), la lucha continuaba en el interior
de la industria por el reparto del resto del organigrama, o sea, por como mantener u obtener áreas de influencia en la industria. A veces este reparto o "cuoteo" como se le llamaba llegaba hasta extremos ridículos y se disputaban cargos de bodeguero, de portero, etc. y siempre buscando argumentos políticos para justi­ficar las asignaciones. A principios de 1972 y como una forma de regular ésta situación, el Partido Comunista y el Partido Socialista, llegaron a un acuerdo general: si en una empresa el adminis­trador era de uno de esos partidos, el segundo más alto ejecuti­vo sería del otro partido, y en principio, esos serían los únicos cargos "políticos" de las empresas, es decir, designados por el gobierno. Los demás cargos serían técnicos y sólo deberían con­tar con la confianza del Consejo de Administración de la indus­tria. Este acuerdo puso algún orden en las empresas e institu­ciones, coincidiendo con el creciente agotamiento de los cuadros técnico-políticos de ambos partidos. En repetidas ocasiones una empresa no podía requisarse porque el partido al que se le adju­dicaba la administración no disponía de ningún militante idóneo para asumir la intervención (idóneo en el sentido político , pues la idoneidad técnica prácticamente no existió nunca: La izquierda chilena carecía, casi totalmente, de militantes con experiencia industrial o empresarial).
Bajo el régimen de co-administración socialista-comunista, las empresas vivieron una serie de fenómenos dignos de destacarse. Desde luego, en las empresas se efectuaban periódicamente asam­bleas, elecciones sindicales, votaciones para los pliegos de peti­ciones, etc. 0 sea, la actuación de los directivos de la empresa estaba permanentemente sujeta a una evaluación cuantitativa, según fuera la votación obtenida por cada partido.
La tónica predominante en esas votaciones consistía en que el partido que ejercía la administración (el cargo más importan­te en la línea ejecutiva, sea el gerente, el administrador, inter­ventor o Presidente Ejecutivo) perdía casi siempre influencia y la ganaba el partido que ejercía la segunda línea de mando. 0 sea, los trabajadores presionaban sobre la administración ha­ciendo crecer la oposición. En este sentido se vio que cuando el principal ejecutivo era comunista, la votación de los socialistas iba paulatinamente creciendo hasta hacer insostenible la posición del administrador y viceversa ocurría cuando el prin­cipal ejecutivo era socialista.
Puede afirmarse que la vieja táctica de la clase obrera en los países capitalistas de apoyar a aquel partido o alianza de oposición al gobierno que prometa más ventajas o concesiones, se trasladó al interior de las empresas estatizadas provocando continuas crisis de administración y excesos economicistas.
Si un administrador, ya fuera socialista o comunista, trataba de hacer respetar las normas generales impartidas por el gobierno en materia de salarios (por ejemplo: que el costo de los nue­vos contratos colectivos no subiera en un porcentaje superior al alza del costo de la vida), se desataba una campaña de ataques al administrador, para hacer llegar a éste en la posición más débil posible a la mesa de negociaciones. Pero si el administra­dor cedía (y muchas veces cedía demagógicamente), entonces la camparía cesaba y el administrador se convertía en líder y portavoz del conflicto ante las autoridades del gobierno y lógicamente, es­te mismo fenómeno se iba repitiendo en cada nivel superior de de­cisión a los que  iba ascendiendo el conflicto.
Es fácil de evaluar el desgaste de todo tipo que esta forma de resolver los problemas de las empresas provocó al gobierno de la UP.

Obreros y técnicos.- A la carencia de profesionales y técnicos capacitados que simpatizaran con los planes de gobierno, y que caracterizó todo el proceso del sector industrial, se sumó cier­to odio de clases, espontáneo y a todo nivel, que los trabajado­res manifestaron contra los ingenieros y técnicos en su conjunto, A ésta tendencia general, sólo se sustrajeron algunas grandes empresas estatales que ya de antes tenían una tradición de convi­vencia entre los trabajadores manuales y los técnicos e ingenie­ros.
La estatización de empresas de tecnología compleja obligaba al gobierno a tratar por todos los medios de conservar el equipo humano técnico que asegurara su funcionamiento. En las etapas iniciales del proceso (ario 1971 y comienzos de 1972), esto se consiguió en términos generales. Sin embargo, a medida que la lucha ideológica se agudizó, esto se fue haciendo cada vez más  difícil. La reacción, actuando muy hábilmente, logró que en muchos casos a una aplastante mayoría pro estatización entre los obreros, se opusiera un importante sector de empleados, ingenieros y técnicos. Aún en aquellas empresas en que el con­junto de todos los trabajadores propiciaba y decidía, mayoritariamente, el paso al área social, en la cual los técnicos e ingenie­ros adoptaban una actitud neutral y tecnocrática ("si me pagan bien y no me molestan yo sigo colaborando técnicamente"), al poco tiempo surgían serios problemas de convivencia y empezaba el éxo­do de profesionales.
Los trabajadores continuaban viendo en los ingenieros y técnicos, a representantes e intermediarios de los antiguos patrones y a pesar de que, en general, se reconocía lo indispen­sable de sus servicios, se hacía imposible librarlos de la des­confianza y el consiguiente aislamiento. Como contra partida, a-aquellos profesionales que efectivamente se integraban e identifi­caban con el proceso, eran objeto de una verdadera adoración por parte de los trabajadores. Desgraciadamente esos casos fueron excepcionales y parece difícil que esta situación sea diferente en otros países que repitan experiencias similares.
Planes económicos-producción-remuneraciones.- Los trabajadores re­cibían con entusiasmo los planes de producción. El obrero encontra­ba lógico y racional que se previera cuantas toneladas de acero o de petróleo, cuantos metros de telas o  trajes se iban a pro­ducir y que se aseguraran por anticipado las materias primas, los repuestos y las horas-hombres necesarias. Pero cuando el plan exigía limitar los gastos de remuneraciones y no sobrepasar con los reajustes el alza del costo de la vida en el año anterior, eso no se estimaba ni tan lógico ni tan justo y las presiones para burlar los controles consiguieron romper las barreras. Los presupuestos y los planes financieros de cada empresa y sector industrial se hacían basados en determinados niveles de remunera­ciones y pronto la casi totalidad de las empresa» del área so­cial trabajaron a pérdida siendo necesario todos los meses, enviar al Banco Central la lista de los déficit de caja estimados, para que en forma de préstamos se proveyera de los fondos necesarios para el funcionamiento normal  
Se estableció como una norma de las empresas del área social que, por ningún

motivo, jamás podían dejar de pagarse  los sala­rios de una empresa y los

administradores dedicaban una buena parte de su tiempo y energías a recorrer

las oficinas públicas y bancos para asegurar oportunamente los fondos.

 Si bien los déficit del área social fueron una de las causas de la inflación galopante que se desató a partir del segun­do semestre de 1972, no fueron la única causa, pues habría que mencionar a lo menos:  la formación de un gran capital especulativo que se trasladaba sucesivamente hacia los puntos más débiles del sistema (automóviles, repuestos. alimentos, artículos de consumo no perecibles, etc.), la errónea y fuerte devaluación oficial del escudo en Agosto de 1972 que realimentó lasa: alzas y los déficit, la demora en organizar un sistema de distribución estatal de los artículos de primera necesidad y por último, la baja catastrófica del precio del cobre sumada al bloqueo internacional de los cré­ditos que estrangularon  las importaciones.
Así como se pagaban oportunamente las remuneraciones, se em­pezaron a dejar de pagar las demás cuentas y se fue produciendo un endeudamiento progresivo y recíproco entre las mismas empresas estatales, lo que generaba nuevos déficit y nuevos problemas productivos y de abastecimientos.
Es útil dejar registrada la iniciativa de A.A., interventor de una industria que al no poder obtener oportunamente el che­que de los salarios, concurrió a la oficina del Banco Central, con parte del personal de la industria y enfrentándose al funcionario responsable, le dio cinco minutos para entregarle el cheque, bajo la amenaza de.proceder a retirar los es­critorios y dejarlos en la vía pública. Huelga decir que obtu­vo el cheque de inmediato y que si el funcionario hubiese llamado a la policía en su auxilio ésta no habría concurrido,
...En cada sector industrial , un pequeño grupo de empresas - no más de dos o tres en cada sector- se administraban por el sistema de autogestión , lograban en general equilibrar sus presupuestos y no recurrían a los préstamos salvo para las inversiones , pero solo se trataba de empresas pequeñas  que nada agregaban al conjun­to descrito.
Cuando en el curso de una discusión en el seno de una gran em­presa, ya sea porque los trabajadores exigían la remoción injus­tificada del administrador o porque pedían reajustes de sueldos desproporcionados , se les proponía que pasaran a integrar el sis­tema de autogestión que les permitiría nombrar el administrador que quisiesen y fijar el nivel de remuneraciones deseado, pero sin recurrir al estado para cubrir las pérdidas , la respuesta fue siem­pre negativa.
Causal de interminables discusiones fueron las proposiciones para fusionar, trasladar o crear nuevas plantas. Incluso los trabajadores de pequeñas  fábricas antieconómicas y obsoletas se oponían a la fusión de "su" empresa con otra más grande • Exigían que los "derechos adquiridos" o "conquistas sociales" fuesen trans­feridos con los operarios a la planta adoptiva, pero pedían adicionalmente que las conquistas ya existentes en la planta adoptiva se sumaran a las antiguas. Lógicamente, como en la planta que re­cibía a los nuevos operarios no podían haber trabajadores de cla­se A y de clase B con distintos sistemas de regalías y remuneracio­nes, el único sistema aplicable era hacer regir para todo el mun­do tanto las conquistas originales de la planta pequeña, como las de la grande. Generalmente se prefería renunciar a la fusión y dejar las cosas como estaban.
Si por el contrario lo que se proponía era darle independencia a una planta que tenía una producción distinta a la de la antigua empresa y otra ubicación geográfica , para asegurar así un desarro­llo más racional y con finanzas y administración propias , se enta­blaban interminables discusiones sobre las perspectivas de la pro­ducción que se iba a separar y de lo injusto que era privar a la vieja empresa de esos "eventuales excedentes".
Durante los primeros 8 meses de 1973 (antes del golpe militar) se realizaron encuentros de participación en cada industria y en cada sector industrial . Estos encuentros fueron verdaderos congresos en que participaban todos los trabajadores de la industria y esta­ban destinados a hacer un balance integral de la marcha de la empre­sa, a enjuiciar la forma en que se desarrollaba la participación y a discutir el Plan de 1974 cuyas metas y cifras fueron entregadas en el primer semestre de 1973.
Estos encuentros o congresos señalaron el máximo nivel de demo­cracia proletaria pues se realizaban en un clima de absoluta liber­tad y pudiendo intervenir todos los trabajadores de la empresa :los productivos , los de administración y los ingenieros y técnicos. Las deliberaciones empezaban en cada sección o frente productivo, continuaban en comisiones especializadas  en cada tema y culmina­ban en una gran asamblea de delegados en que se votaban una a una las proposiciones surgidas desde la base. Aunque se estableció ex­presamente que los acuerdos de los "encuentros” no podían significar nuevos gastos para la empresa y mucho menos nuevos reajustes de remuneraciones ( que ya habían sido acordados a principio de año o en la fecha del contrato colectivo de cada empresa ) en la gran ma­yoría de estos encuentros se aprobaban tal cantidad de mociones que sin ser un reajuste directo de sueldos eran formas encubiertas de aumentos , que en la práctica significaron nuevos pliegos de peticio­nes.
Para tener una imagen real de lo que ocurría en esos meses es necesario recordar que se sufría una dramática escasez de divisas extranjeras y que faltaban agudamente los suministros básicos para hacer marchar las empresas:  faltaba acero, faltaban fibras natu­rales y artificiales , productos químicos , medios de 'transporte , combustibles , lubricantes , repuestos ,etc, A pesar de los esfuer­zos combinados de los trabajadores , de los activistas políticos , de los administradores y de los funcionarios del sector industrial las empresas vivían al día y un día se paralizaba una sección por un motivo y otra al día siguiente , por otro motivo.
Hay que agregar a este cuadro el sabotaje cínico y abierto de los reaccionarios que ya no se detenían ante nada • Disponían de gente en todos los niveles del gobierno,  tenían» acceso a la do­cumentación oficial y estaban así capacitados para agravar cualquiera situación crítica que se producía .
Huelgas  .- Cuando en 1972 un interventor no pudo evitar que los trabajadores de su empresa se declararan en huelga legal por no aceptar los términos del contrato colectivo que le s proponía el gobierno ,se pegó un tiro......
A medida que pasaron los meses  las huelgas se transformaron en al­go casi tan normal como bajo el antiguo régimen. Había menos huel­gas y de menor duración, pero por la extrema tensión a que estaba sometida la economía , el daño que provocaban era enorme. Hubo varios tipos de huelgas:
La huelga contra los patrones cuando los trabajadores exigían la incorporación de su empresa al área social . Estas huelgas conta­ban con la simpatía de los demás trabajadores y prácticamente siem­pre triunfaron. aun en contra de la opinión de algunos funcionarios y dirigentes políticos.
La huelga de parte del personal de empleados, supervisores e inge­nieros, que se oponían al funcionamiento de la empresa estatizada. Esto dio origen a largos conflictos en que siempre el entusiasmo y la abnegación de los partidarios de la estatización logró poner en marcha la planta y doblegar a los huelguistas.
 La huelga de los trabajadores  que reclamaban aumentos superiores a los
aceptados por el gobierno. Este tipo de huelgas se registró en ca­si todos los sectores industriales y cualquiera que fuera el sec­tor político predominante en los sindicatos» A medida que el proce­so avanzó las huelgas se fueron haciendo más drásticas en sus pro­cedimientos : ocupación de las plantas , bloqueo de caminos públi­cos adyacentes y finalmente secuestro de los ejecutivos y adminis­tradores •
El gobierno estaba inerme ante esos métodos y los funcionarios lo­cales ( intlaentes y gobernadores) que trataban de arreglar los con­flictos entraban en contradicción con las autoridades del Minis­terio del trabajo que tenía la tuición exclusiva sobre esos conflic­tos «Generalmente los ánimos se calmaban después que el Comité" de Huel­ga recorría todas las instancias de los partidos políticos y del gobierno ( a menudo el propio Presidente de la República) y se con­vencía que no podía obtener más cualquiera que fuera la presión ejer­cida. Los daños económicos eran incalculables pues mientras más im­portante la producción de la empresa , mayor era la intensidad del reclamo y la magnitud de las peticiones • Sólo en un punto las autoridades fueron inflexibles : en no pagar los días-de huelga..
Sugestivo es el caso de los 20 operadores de grúas de la plan­ta de acero de Huachipato ( Concepción )• Estos” compañeros" que­daron disconformes con la evaluación que hizo de su trabajo y de la categoría que les asignó una comisión técnica interna de la empresa que clasificó a todo el personal de la planta. Apela­ron y la comisión con participación de los sindicatos reviso sus datos y mediciones e insistió en que estaban correctamente clasificados. Los grueros mantuvieron su exigencia de que se les ascendiera en una categoría y mientras no se les dio se negaron a hacer parte de su trabajo lo que impidió fundir cierto tipo de acero especial que se utiliza en los molinos de las grandes minas de cobre. Como esa producción era crítica se debió auto­rizar su importación desde ...USA. y en los últimos meses de 1972 eso significó un pago al contado de 7 millones de dólares • ¿y por qué no concederles el aumento ? Porque todos los traba­jadores clasificados en esa categoría exigirían el mismo aumento y lógicamente también lo exigirían los de categorías superiores. Entonces el presidente de la empresa (un trabajador ) concedió una categoría de aumento para todo el mundo. Los grueros acepta­ron, pero siguieron su huelga pues si se trataba de un aumento general eso no los satisfacía. El conflicto siguió adelante hasta, el, 11 de Septiembre .De los 20 grueros solo uno era par­tidario de la UP.
Nunca se adoptó ningún tipo de represalia después de un conflic­to y por el contrario , muchas veces  a falta de aumentos el con­flicto terminaba aceptando la remoción del administrador que no había cedido a lo que no podía ceder por ordenes superiores y que a veces , el nuevo administrador concedía , bajo cuerda ,. algunos puntos de aumento para ganarse la buena voluntad del personal en los meses venideros.
Algunas conclusiones »-    La experiencia de Chile durante los años 1971-73 fue un gran repaso de viejas verdades y de viejos errores del movimiento obrero internacional. Tal vez por eso sea lícito destacar, de los pocos hechos reseñados en los  párrafos anteriores, algunas conclusiones, sin que se las haya ilustrado o probado sufi­cientemente.
El proceso chileno , con todas sus limitaciones y particularidades, no hizo sino ratificar que los trabajadores urbanos , la clase más revolucionaria en el proceso , aportan al período de transición lo bueno y lo malo que han adquirido durante el capitalismo. En un país poco desarrollado, al iniciarse el cambio de sistema, lo que pre­dominan son las tendencias economicistas de los trabajadores que se traducen en un continuo y rápido aumento de los ingresos y del con­sumo, que hacen muy difícil sino imposible  la planificación econó­mica.
A los muchos argumentos para que el tránsito al socialismo se haga por via revolucionaria y no por vía reformista, debe destacarse que si las expectativas de retorno al viejo sistema se mantienen, los defectos de las clases populares con respecto al proceso de transi­ción , se ven aumentados, mientras por otro lado , se estimula a las fuerzas reaccionarias en su lucha revanchista.  La mantención de pri­vilegios para los antiguos explotadores no hace sino acentuar la lu­cha de los trabajadores por nuevas conquistas económicas.
Si el poder se ejerce firmemente la dirección política puede co­meter errores en el campo económico y permitirse ciertos excesos en la política de ingresos, pero si el poder no se ejerce con fir­meza pronto la economía domina a la política y destruye las bases del poder popular.
La dictadura del proletariado aparece como indispensable «no solo para doblegar a la burguesía y a las fuerzas reaccionarias na­cionales e internacionales, sino que es indispensable ejercerla so­bre la propia clase trabajadora. La aplicación de la dictadura sobre los trabajadores debe ser fundamentalmente correctiva y educativa.
No hay mejores normas compulsivas hacia los trabajadores que aquellas que surgen del propio seno de la masa y destinadas a co­rregir errores de los cuales la misma masa ha adquirido conciencia.
La existencia de una gran libertad para el pueblo, como la que hubo en Chile, provoca problemas al proceso, pero estos problemas son de índole secundaria y no comprometen la marcha del proceso. Solo las debilidades frente al enemigo de clase son las que provo­caron la derrota.
Si la dictadura la ejerce un partido a nombre de los trabajadores, es necesario que los trabajadores tengan medios de criticar los erro­res de ese partido y de remover a los funcionarios designados por el partido. Sin embargo, la experiencia chilena parece indicar que sí para garantizar la crítica de masas  se establece que la dicta­dura la ejerzan simultáneamente dos o más partidos, lo más pro­bable es que el sistema no funcione y que se debilite el poder pro­letario.
El proceso chileno con sus errores y contradicciones dejó abier­ta la posibilidad de estructurar exitosamente y con los trabajado­res en el poder, formas democráticas de participación en la admi­nistración de las empresas, en la gestión de la economía y en la di­rección política del proceso.

24-1- 1975

Nota: Este articulo es el primero escrito después del golpe del 11 de Setiembre de 1973. Lo escribí a pedido de Bobbye Ortiz quien era editora de la revista en inglés Monthly Review, la que habíamos  publicado con Clodomiro Almeyda en español hasta el año 1969. Bobbye se había convertido en un gran apoyo  moral y económico tanto para el exilio como para la resistencia interior . Se dió el trabajo de traducir este artículo al inglés y enviarme una copia que conservé hasta ahora . Felizmente y a pesar de todos los acontecimientos en el exilio , y la prisión en Argentina , también guardé una copia en original.
Monthly Review no publicó el artículo , tal vez porque no les gustaron las conclusiones al final del artículo .




,